Algunos traficantes utilizan servicios de entrega de comidas para transportar drogas durante los confinamientos por la COVID-19

30 de abril de 2020
Personas detenidas en todo el mundo: varios países, entre ellos Irlanda, España y Malasia, informan a INTERPOL sobre este modus operandi

LYON – En una alerta de INTERPOL se avisa de que ciertas organizaciones delictivas están usando servicios de entrega de comidas para transportar drogas y otros artículos ilícitos, mientras los países aplican medidas de confinamiento en relación con la pandemia mundial de COVID-19.

INTERPOL ha recibido información de las policías británica, española, irlandesa y malasia sobre la detección de repartidores de comidas que transportaban drogas como cocaína, marihuana, ketamina y éxtasis.

Se ha detenido a sospechosos que distribuían cocaína y marihuana en bicicleta, motocicleta y automóvil.
Se ha detenido a sospechosos que distribuían cocaína y marihuana en bicicleta, motocicleta y automóvil.
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A principios de abril, la Policía Nacional española descubrió y detuvo en Alicante y Valencia a siete personas vestidas como repartidores de comidas. Los sospechosos fueron sorprendidos repartiendo cocaína y marihuana en bicicleta, motocicleta y automóvil. Algunas de las drogas estaban ocultas en un doble fondo de las mochilas utilizadas para la entrega a domicilio.

En Irlanda, unos funcionarios de la Garda Síochána descubrieron 8 kilos de cocaína, además de dos pistolas, ocultas en cajas de pizza.

Alerta de INTERPOL

Basándose en estas detenciones, así como en incidentes ocurridos en otros países, INTERPOL expidió una “notificación morada” en la que alertaba de este nuevo modus operandi a sus 194 países miembros.

Las notificaciones moradas ofrecen información sobre objetos, dispositivos y métodos de ocultación empleados por los delincuentes, información a la que pueden acceder los organismos encargados de la aplicación de la ley a través del sistema de comunicación protegida de INTERPOL, I-24/7.

“En un momento como el actual en que los delincuentes siguen adaptando sus actividades a un mundo trastornado por la COVID-19, las notificaciones moradas de INTERPOL son unas herramientas fundamentales para permitir que las policías de todo el mundo aprendan de los éxitos de sus homólogas y puedan hacer frente a las cambiantes tendencias delictivas”, declaró Stephen Kavanagh, Director Ejecutivo de Servicios Policiales de INTERPOL.

“Gracias a España y a otros países que están dando a conocer información policial esencial a través de INTERPOL, podemos garantizar que las fuerzas del orden de todo el planeta no solo se mantengan al corriente de los nuevos peligros planteados por la delincuencia, sino que además sean capaces de afrontarlos”, añadió Kavanagh.

“A fin de mantener la seguridad nacional, la función de la policía española es prestar un constante apoyo a todas las iniciativas que respondan a los nuevos retos en materia de seguridad”, señaló Carlos Antonio Vázquez Ara, Comisario Principal de la Policía Nacional española.

“La notificación morada de INTERPOL permite difundir conocimientos sobre nuevos modus operandi entre las fuerzas policiales de todo el mundo, de modo que se puedan tomar medidas tanto preventivas como proactivas contra los delincuentes que se aprovechan de esta crisis sanitaria”, agregó Vázquez Ara.

Servicio de entrega de drogas

Los confinamientos decretados en países enteros han aumentado bruscamente la demanda de comidas entregadas a domicilio, por lo que la presencia de repartidores se ha convertido en un hecho común en unas calles por lo demás desiertas.

Los repartidores pueden ser cómplices o eslabones involuntarios de la cadena de transporte de drogas. En algunos casos comunicados a INTERPOL, los sospechosos iban disfrazados como repartidores de comidas. En otras ocasiones, verdaderos repartidores entregaron consciente y voluntariamente drogas en nombre de organizaciones delictivas, con fines de enriquecimiento personal.

También se han dado casos de verdaderos repartidores de comidas que fueron utilizados para transportar la droga sin saberlo. En un caso ocurrido en Malasia, un repartidor de comidas que trabajaba en el distrito de Gombak/Kuala Lumpur se puso en contacto con la policía para señalar que tenía sospechas sobre un envío de comida y pedir que el paquete fuera inspeccionado.