- Víctimas de trata procedentes de más de 60 países de todo el mundo han sido conducidas a cometer delitos.
- África Occidental está empezando a convertirse en lo que podría ser un núcleo regional de centros de estafas en línea.
LYON (Francia) - Según un informe acerca de las nuevas tendencias delictivas publicado por INTERPOL, los centros de estafas en los cuales se utiliza a las víctimas de trata de personas han ampliado su presencia en todo el mundo.
En marzo de 2025, víctimas procedentes de 66 países de todos los continentes fueron objeto de trata en centros de estafas en línea.
El 74 % de las víctimas de trata de personas fueron llevadas a centros situados en la región del núcleo inicial, el Sudeste Asiático, de acuerdo con el análisis de la tendencia delictiva realizado a partir de los datos de las notificaciones de INTERPOL publicadas al respecto en los últimos cinco años.
Sin embargo, cada vez se observan más centros de estafas en línea en otras regiones, como Oriente Próximo, África Occidental (que podría estar convirtiéndose en un nuevo núcleo regional) y Centroamérica.
Aproximadamente el 90 % de los facilitadores de la trata de personas procedían de Asia y el 11 % eran de América del Sur o África.
El 80 % de los facilitadores eran hombres, y el 61 % tenían entre 20 y 39 años.
Crisis mundial
Estos centros se concentraban inicialmente en algunos países del Sudeste Asiático. Se calcula que han atraído a cientos de miles de víctimas de la trata de personas (con frecuencia mediante falsas ofertas de empleo), a quienes se retiene y obliga a cometer fraudes basados en la ingeniería social en línea.
Si bien no todas las personas que cometen estafas en estos centros son víctimas de trata, aquellas retenidas contra su voluntad suelen ser objeto de extorsión mediante servidumbre por deudas, además de sufrir maltrato físico, explotación sexual, tortura y violación.
Las estafas en línea elaboradas por estos centros se dirigen a un segundo grupo de víctimas que pueden encontrarse en cualquier lugar del mundo y a menudo sufren daños económicos y emocionales que las deja en situaciones de vulnerabilidad.
Desde 2023, INTERPOL ha documentado cómo esta tendencia doblemente delictiva ha pasado de ser una amenaza regional en el Sudeste Asiático a una crisis mundial, y ha publicado una notificación naranja a fin de señalar su gravedad e inminencia para la seguridad pública.
En 2024, una operación mundial coordinada por INTERPOL permitió descubrir decenas de casos en los que se engañaba y coaccionaba a las víctimas de trata de personas para que cometieran estafas. En Filipinas, agentes de la Policía Nacional efectuaron una redada en un centro desde donde se cometían estafas a escala industrial.
En ese mismo año, una operación de INTERPOL permitió que la Policía desmantelara un centro de estafas en Namibia, en el que se estaba obligando a 88 jóvenes a cometer estos delitos.
Uso creciente de la inteligencia artificial
En el informe de INTERPOL también se destaca cómo las nuevas tecnologías y la convergencia con otros ámbitos delictivos importantes podrían transformar los centros de estafas sustentadas por la trata de personas a medida que esta tendencia delictiva siga evolucionando.
El uso de la inteligencia artificial se ha observado en un número creciente de casos de estafas.
La inteligencia artificial se ha utilizado para redactar falsas ofertas de empleo que resultan convincentes y atraen a víctimas de la trata de personas, así como para generar fotografías o perfiles en línea por medio de la tecnología deepfake con fines de extorsión y estafas sentimentales, entre otras tácticas de ingeniería social.
Además, los informes analizados por INTERPOL muestran que las mismas rutas empleadas para conducir a las víctimas de trata hacia los centros de estafas pueden utilizarse para el tráfico de drogas, armas de fuego y especies protegidas de fauna y flora silvestres.
Los sitios en los que han surgido centros de estafas en el Sudeste Asiático también son núcleos clave para el tráfico ilícito de especies amenazadas, como tigres o pangolines, lo cual podría apuntar hacia la diversificación delictiva.
En palabras de Cyril Gout, director ejecutivo (en funciones) de Servicios Policiales de INTERPOL:
«El alcance de los centros de estafas en línea se amplía por todo el planeta y representa un reto mundial dinámico y persistente».
«Hacer frente a esta amenaza que se globaliza rápidamente requiere una respuesta internacional coordinada. Debemos aumentar el intercambio de información entre las fuerzas del orden en el creciente número de países afectados y reforzar las asociaciones con las ONG que ayudan a las víctimas y las empresas tecnológicas cuyas plataformas están siendo explotadas».

