RÍO DE JANEIRO (Brasil) – INTERPOL, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Gobierno de Noruega han iniciado la siguiente fase de una importante actuación mundial destinada a combatir la deforestación tropical ilegal.
La tercera fase del Programa de Asistencia a las Fuerzas del Orden para Reducir la Deforestación Tropical (LEAP) fue anunciada hoy con ocasión de la cumbre mundial United for Wildlife (Unidos por la Vida Silvestre), celebrada en Río de Janeiro.
Financiada por la Iniciativa Internacional de Noruega para el Clima y los Bosques (NICFI), esta nueva fase representa un paso importante en la protección de algunos de los bosques más amenazados del mundo.
El proyecto LEAP ayuda a los países a trabajar juntos para poner freno a las redes delictivas que se lucran con la tala ilegal y el tráfico de madera. De Asia y el Pacífico a América Latina, el programa reúne a servicios policiales, de aduanas y medioambientales, así como a fiscales e investigadores financieros, para intercambiar información, llevar a cabo operaciones conjuntas y reforzar la legislación.
Desde sus inicios en 2018, este programa ha evolucionado, pasando de ser un proyecto centrado en la labor policial contra la delincuencia forestal a convertirse en una iniciativa global con repercusiones tanto estratégicas como operativas.
- En la primera fase, llevada a cabo entre 2018 y 2022, se analizaron las rutas de tala ilegal y de tráfico de madera, se identificaron las áreas prioritarias y se promovió la cooperación entre los diferentes organismos.
- La segunda fase, que ha tenido lugar entre 2023 y 2025, se ha fundamentado en el trabajo de la primera y en ella se han llevado a cabo operaciones específicas e investigaciones a partir de la información policial. Además, se ha puesto en marcha una coordinación transfronteriza con el fin de desmantelar las redes de delincuencia organizada y fortalecer las capacidades nacionales.
Las operaciones coordinadas han permitido sacar a la luz empresas delictivas que explotan cientos de miles de hectáreas de bosques y generan millones de beneficios ilícitos cada año.
El secretario general de INTERPOL, Valdecy Urquiza, declaró:
«Los delincuentes se están haciendo con miles de millones al saquear los bosques del planeta y destruir ecosistemas que nos sustentan a todos. La única manera de detenerlos es a través de actuaciones firmes de las fuerzas del orden y de una sólida cooperación entre organismos, gobiernos y el sector privado en todo el mundo».
«El proyecto LEAP ya ha demostrado que la colaboración funciona; ha permitido obtener claros resultados contra uno de los delitos ambientales más rentables del mundo. INTERPOL se enorgullece de renovar su asociación con la Iniciativa Internacional de Noruega para el Clima y los Bosques y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para intensificar aún más este combate».
Ghada Waly, directora ejecutiva de la UNODC, comentó:
«La deforestación ilegal y los delitos contra el medio ambiente amenazan la biodiversidad de nuestro planeta, debilitan el imperio de la ley y financian la delincuencia organizada».
«Para hacer frente a estos delitos es necesaria una reacción conjunta que una a las fuerzas del orden, los sistemas de justicia y las poblaciones locales. En colaboración con INTERPOL y el Gobierno de Noruega, estamos comprometidos a proteger los bosques del planeta, defender la justicia y asegurarnos de que los delincuentes que se lucran con la explotación del medio ambiente rindan cuentas».
Andreas Bjelland-Eriksen, ministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega, explicó:
«Combatir los delitos forestales es un elemento fundamental para lograr proteger los bosques del planeta y a las personas que dependen de ellos. Estos delitos están estrechamente vinculados a otras formas de delincuencia organizada internacional, y a menudo están respaldados por poderosos intereses».
«Estoy orgulloso de continuar la sólida colaboración con la UNODC e INTERPOL en la lucha contra los delitos forestales, que permitirá reforzar las medidas de aplicación de la ley y proteger los bosques tropicales».
Además de practicarse detenciones e incautaciones, en el marco del proyecto LEAP, se ha creado una sólida red internacional de socios que colaboran para abordar la conexión de los delitos forestales con redes más amplias dedicadas a cometer delitos financieros y contra el medio ambiente.
La tercera fase se basará en estos resultados y se ayudará a los países a intercambiar información policial de una manera más eficaz, se fortalecerá la cooperación regional y se mejorará la capacidad de las fuerzas del orden para detectar, desbaratar y perseguir los delitos contra el medio ambiente.
En ella también se trabajará en estrecha colaboración con la sociedad civil, el sector privado y los socios regionales e internacionales con el fin de garantizar una reacción global sólida y coordinada.
La nueva fase se centrará principalmente en los bosques tropicales de Brasil, Ecuador, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Perú, y también abordará la minería ilegal, en concreto en la cuenca amazónica, como una causa principal de la deforestación.
