Cooperación mundial y formación innovadora para mejorar la respuesta a la delincuencia contra la propiedad intelectual

1 de octubre de 2025
Los fármacos falsificados, las baterías que estallan y los desechos tóxicos ponen en peligro al público

LYON (Francia) – Los mercados mundiales se ven invadidos por los fármacos ilícitos, los productos electrónicos defectuosos y otros bienes falsificados que ponen en peligro la vida de las personas, dañan las economías y socavan la seguridad mundial.

Los falsificadores han ido ampliando su actividad y ahora cubren prácticamente todas las categorías de productos, desde la alimentación y la moda hasta los materiales de construcción y las baterías de ion-litio, mientras que los piratas que infringen las leyes de derechos de autor han establecido redes lucrativas para la distribución de libros, música y software sin licencia.

El público suele considerar que estos delitos contra la propiedad intelectual son infracciones de escasa importancia. Sin embargo, para los especialistas de las fuerzas del orden y del sector privado, la realidad es que los delitos contra la propiedad intelectual representan una amenaza creciente para la salud pública y la seguridad.

A fin de aportar una respuesta a este problema mundial 450 participantes procedentes de unos 70 países y 230 organizaciones intersectoriales asistieron a la Conferencia Internacional sobre Aplicación de la Ley en el Ámbito de la Delincuencia contra la Propiedad Intelectual de 2025, celebrada los días 30 de septiembre y 1 de octubre, cuyo tema era «Trabajar unidos para mejorar la seguridad y la protección».

Esta conferencia anual, organizada conjuntamente por INTERPOL y UL Standards & Engagement (ULSE), fue impartida por la Academia Mundial de INTERPOL, a través de su Escuela Internacional de Investigadores de Delitos contra la Propiedad Intelectual. Reunió a altos mandos de los organismos encargados de la aplicación de la ley, líderes del sector privado y a especialistas de instituciones académicas y en delincuencia contra la propiedad intelectual, quienes pudieron intercambiar buenas prácticas, dar a conocer los resultados de investigaciones, debatir sobre los desafíos emergentes en materia de seguridad, reforzar la cooperación y las alianzas y promover iniciativas destinadas al desarrollo de capacidades y la formación.

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Valdecy Urquiza, secretario general de INTERPOL, subrayó la importante relación que existe entre los delitos contra la propiedad intelectual y la delincuencia organizada.
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En su discurso, Ian Saunders, secretario general de la Organización Mundial de Aduanas, animó a los participantes a trabajar juntos.
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Jeff Marootian, presidente y director general de ULSE, señaló la función de la formación y las alianzas.
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A la Conferencia Internacional sobre Aplicación de la Ley en el Ámbito de la Delincuencia contra la Propiedad Intelectual de 2025 asistieron 450 participantes de unos 70 países.
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Valdecy Urquiza, secretario general de INTERPOL, e Ian Saunders, secretario general de la Organización Mundial de Aduanas.
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Colaboración para combatir la delincuencia organizada

En su discurso inaugural, Valdecy Urquiza, secretario general de INTERPOL, destacó la importante relación que existe entre los delitos contra la propiedad intelectual y la delincuencia organizada, lo que hace necesario un enfoque integral para desmantelar las redes delictivas que cometen estos delitos.

«Los delitos contra la propiedad intelectual plantean amenazas graves, no solo para las empresas, sino también para los ciudadanos y los gobiernos.

Socavan la innovación y la creatividad, y minan la confianza de la sociedad. Al desarrollar las capacidades, fortalecer nuestras redes e intercambiar información y conocimientos especializados, nos aseguramos de la obtención de un resultado fundamental: la disponibilidad operativa, es decir, de estar preparados para anticipar, investigar y combatir las redes criminales».

En su discurso, Ian Saunders, secretario general de la Organización Mundial de Aduanas, declaró:

«Trabajar juntos es la única manera en la que podremos mejorar el intercambio de información policial, desarrollar capacidades y evitar el movimiento de bienes falsificados y peligrosos en el ecosistema del comercio mundial».

Otros ponentes comentaron más en detalle la relación entre los modelos de la falsificación y la piratería, que representan bajos riesgos y producen altos beneficios, y con una amplia variedad de delitos más graves, y demostraron su alcance proporcionando ejemplos que incluían desde la corrupción hasta la trata de personas.

Jeff Marootian, presidente y director general de ULSE, abordó las maneras de afrontar estos desafíos y destacó la función de la formación y las alianzas para el refuerzo de la respuesta mundial. En sus palabras:

«A través de la Escuela Internacional de Investigadores de Delitos contra la Propiedad Intelectual, ULSE e INTERPOL utilizan prácticas vanguardistas para garantizar que los socios de las fuerzas del orden tengan acceso a las herramientas y métodos de formación más recientes, con miras a mantener los bienes peligrosos fuera del mercado. Ningún país, organismo u organización puede hacer frente a estos desafíos por sí solo».

Durante la conferencia también se presentaron enfoques innovadores destinados a reforzar las capacidades de los organismos encargados de la aplicación de la ley para combatir los delitos contra la propiedad intelectual. La Escuela Internacional de Investigadores de Delitos contra la Propiedad Intelectual impartió talleres de formación inmersivos de realidad virtual, que transportaron a los participantes del aula de INTERPOL a distintos entornos operativos simulados donde los funcionarios pudieron practicar su actuación en el caso de bienes falsificados y documentos fraudulentos.

Otras cuestiones destacadas que se trataron fueron las siguientes:

  • Repercusiones medioambientales de los bienes falsificados: los especialistas expusieron el coste medioambiental de los productos ilícitos en toda la cadena de suministro, desde la fabricación y el transporte hasta el almacenamiento y su eliminación. Los falsificadores a menudo sortean las garantías de protección, vertiendo productos químicos tóxicos, desechos peligrosos y sustancias contaminantes al aire, el agua y los suelos. Estas prácticas ponen en grave peligro tanto a los ecosistemas como a la población.
  • Fármacos y dispositivos médicos ilícitos: los participantes advirtieron de un importante aumento de medicamentos falsos y no homologados en todo el mundo. En fechas anteriores de 2025, la operación Pangea XVII, coordinada por INTERPOL y llevada a cabo en 90 países, se saldó con la incautación de 50,4 millones de dosis de fármacos ilícitos por un valor total de 65 millones de dólares estadounidenses.
  • Riesgos asociados al transporte y el tránsito: los ponentes resaltaron los riesgos en materia de seguridad asociados al desplazamiento de bienes falsificados, en particular de los artículos peligrosos o volátiles. Por ejemplo, las baterías de litio falsificadas plantean un riesgo grave de incendio debido a una fabricación que no se ajusta a las normas y a la ausencia de garantías de seguridad, por lo que resultan muy peligrosas durante el transporte.
  • Premios de la Escuela Internacional de Investigadores de Delitos contra la Propiedad Intelectual: el último día, los participantes valoraron las contribuciones más sobresalientes a la prevención de los delitos contra la propiedad intelectual. El director del Centro de Tecnología Virtual de la Policía de Dubái recibió un premio por ser pionero en recurrir a las tecnologías inmersivas para combatir los delitos contra la propiedad intelectual. El equipo encargado de la operación Archer en Newport (Reino Unido) también fue condecorado por su utilización innovadora de las facultades de restitución civil para luchar contra este tipo de delincuencia.

Véase también