Persecución de un prófugo en plena pandemia

4 de junio de 2020
Detención y extradición de Gonzalo Sánchez

En enero de 2020 unos agentes de la Policía Federal brasileña llegaron a la vivienda de Gonzalo Sánchez, situada en el municipio costero de Angra dos Reis, donde constataron que el ex oficial de la Armada argentina había vuelto a desaparecer.

Sánchez, de 69 años de edad, se encontraba bajo arresto domiciliario después de haber sido localizado y detenido por primera vez en 2013. Era buscado a petición de su país de origen por crímenes contra la humanidad, y la Corte Suprema de Brasil acababa de autorizar su extradición.

Vuelos de la muerte

Sánchez, integrante del tristemente célebre Grupo de Tareas 3.3 encargado de combatir a los "subversivos", participó presuntamente en decenas de "desapariciones" durante el régimen militar de Argentina de 1976 a 1983, lo que incluyó el asesinato del periodista y escritor Rodolfo Walsh.

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Presuntamente, Gonzalo Sánchez participó en decenas de asesinatos durante el régimen militar de Argentina de 1976-1983.
Presuntamente, Gonzalo Sánchez participó en decenas de asesinatos durante el régimen militar de Argentina de 1976-1983.
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Las víctimas eran secuestradas y conducidas a la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, que funcionaba también como centro clandestino de detención, donde eran interrogadas, torturadas, y asesinadas. Muchas fueron drogadas y arrojadas desde aviones al Océano Atlántico en los llamados "vuelos de la muerte".

En 2009 se publicó, a petición de Argentina, una notificación roja de INTERPOL sobre Sánchez, que para entonces llevaba varios años huido. Cuando fue detenido en 2013, estaba viviendo con un nombre falso y trabajaba como ingeniero naval en Angra dos Reis, lo que concuerda con su pasado en la Marina.

La unidad de INTERPOL de Apoyo a la Búsqueda de Prófugos ha estado siguiendo de cerca el caso desde 2016 en el marco del proyecto Basic, cuyo objetivo es fomentar la coordinación para intensificar la búsqueda y captura de criminales de guerra.

El lugar ideal para un prófugo

En cuanto la Policía Federal brasileña descubrió que Sánchez se había vuelto a dar a la fuga, estaba claro que encontrarle llevaría un tiempo y un esfuerzo considerables.

"En ese momento nos dimos cuenta de que sería una labor difícil y que posiblemente requeriría mucho tiempo, ya que la región de Angra dos Reis, en el estado de Río de Janeiro, está llena de islas, colinas, aldeas y campos de cultivo. Es un lugar ideal para un prófugo de la justicia", declaró un representante de la Oficina Central Nacional (OCN) de INTERPOL en Brasilia.

"Nos dimos cuenta de que sería una labor difícil y que requeriría mucho tiempo [...]. Es un lugar ideal para un prófugo de la justicia".

Un equipo especializado compuesto por agentes de la Policía Federal brasileña destacados en la oficina satélite de INTERPOL en Río de Janeiro fue dedicado a este caso de manera exclusiva y enviado a Angra dos Reis. Los agentes crearon un grupo operativo con funcionarios de la Policía Federal del lugar, e iniciaron una intensa investigación.

El grupo operativo partió de la información que se conocía del prófugo: tenía un hijo brasileño y pertenecía a una comunidad religiosa brasileña. El hecho de que se encontrara huyendo y sin trabajo también significaba probablemente que la familia y los amigos que facilitaron su fuga seguían facilitándole dinero. Los agentes vigilaron durante tres meses a los allegados de Sánchez en Paraty, un municipio colonial histórico situado en la frontera sur del estado de Río de Janeiro.

Reunión familiar

Sin embargo, la llegada de la pandemia COVID-19 a las costas de Brasil complicó las labores de vigilancia, ya que supuso la reducción de la circulación en las calles, lo que hizo la presencia de la policía más difícil de disimular, y las restricciones en los agrupamientos de personas, por lo que Sánchez iba a dejar de asistir a las reuniones religiosas por un tiempo.

Un día después del Día de la Madre en Brasil (10 de mayo), el grupo operativo de la policía supo que un grupo de personas cercanas a Sánchez, en el que se encontraba su hijo de siete años, había emprendido viaje por la costa para dirigirse tierras adentro a Taquari. La zona, situada al borde de una gran reserva natural montañosa y con pocas casas, era fácilmente visible, lo que hacía casi irrealizable una aproximación discreta de la policía. Cuando el equipo llegó lo más cerca posible sin levantar sospechas habló con los lugareños, quienes indicaron que Sánchez se escondía en una casa en las afueras del pueblo, muy cercana a la reserva natural.

La policía entró en la casa y encontró en ella a Gonzalo Sánchez con su familia y amigos más cercanos, lo que vino a corroborar la tesis de la reunión familiar. Ninguno de los presentes ofreció resistencia y Sánchez fue detenido.

Regreso a casa

Tan pronto como Sánchez fue detenido se informó de ello a la OCN de Brasilia, que coordinó la extradición del argentino. Antes de la detención, las OCN de INTERPOL en Brasilia y Buenos Aires habían trabajado codo con codo para asegurar que nada obstaculizara la extradición, ni siquiera la pandemia. Ante la falta de vuelos comerciales entre ambos países por causa de la COVID-19, un avión de la Policía Federal brasileña transportó a Sánchez hasta la frontera de Foz de Iguazú, donde fue entregado a las autoridades argentinas.

"En nuestra opinión, lo más importante de este caso fue la buena coordinación entre Brasil y Argentina, que hizo posible la detención del prófugo en Río de Janeiro el 11 de mayo y su entrega a Argentina en la frontera de Foz de Iguazú-Puerto Iguazú el 14 de mayo: estos lugares se encuentran a una distancia de casi 1 500 kilómetros", afirmó Bruno Samezima, Jefe de la OCN de Brasilia. “La COVID-19 no ha impedido a la policía el cumplimiento de su deber”.

“Lo más importante de este caso fue la buena coordinación entre Brasil y Argentina […]. La COVID-19 no ha impedido a la policía el cumplimiento de su deber”.

“Ante una situación de pandemia tan grave, la detención de Sánchez ha sido posible gracias al verdadero profesionalismo y la gran entrega de los funcionarios encargados de la aplicación de la ley", declaró Edgardo Martín Moses, Jefe de la OCN de Buenos Aires. "Su extradición supuso un gran esfuerzo y una intensa coordinación entre ambos países, que hicieron todo lo necesario para que Sánchez fuera puesto en manos de la justicia, y a la vez garantizaron la seguridad y la salud de los agentes argentinos y brasileños".

Para Stephen Kavanagh, Director Ejecutivo de Servicios Policiales de INTERPOL, este caso es un ejemplo paradigmático del modo en que la COVID-19 ha cambiado y reafirmado el papel fundamental de la labor policial en un contexto difícil.

"Los terribles crímenes de los que se acusa a Gonzalo Sánchez ocurrieron hace más de 40 años. Aun así, cuando la policía brasileña recibió el visto bueno para localizar y extraditar a esta persona, en plena pandemia mundial, no se perdió tiempo y se consiguió el objetivo en cuestión de meses", declaró el dirigente de INTERPOL.

"Puede que no sea el modo de actuar habitual, pero la dedicación de las fuerzas del orden para poner a los prófugos en manos de la justicia es la misma de siempre".