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16 mayo 2017

Los peligros del terrorismo y la ciberdelincuencia para la seguridad en Europa, temas centrales de una reunión de INTERPOL

ST JOHANN IM PONGAU (Austria) – Cómo hacer frente a la agravación del riesgo que plantean los combatientes terroristas extranjeros que vuelven de las zonas de conflicto será uno de los principales temas de debate de la Conferencia Regional Europea de INTERPOL.

Tras el ciberataque mundial llevado a cabo mediante el programa de chantaje WannaCry, que ha afectado a numerosos países de Europa, los especialistas del Complejo Mundial de INTERPOL para la Innovación presentarán información actualizada sobre las medidas que se están tomando para coordinar la reacción a escala internacional.

Los más de 170 altos mandos policiales de 50 países y especialistas de organizaciones regionales e internacionales que asistirán a esta conferencia de tres días de duración, del 16 al 18 de mayo, serán informados asimismo sobre las lecciones extraídas de los atentados terroristas perpetrados recientemente en Londres y en Bruselas.

También se hará hincapié en los resultados que se pueden alcanzar cuando se dota a los agentes de primera línea de un acceso directo a las bases de datos de INTERPOL, a fin de permitirles realizar búsquedas instantáneas y recibir avisos sobre presuntos terroristas y delincuentes.

Actualmente se efectúan cada día más de 12 000 000 de búsquedas en las bases de datos mundiales de esta organización.

De hecho, tan solo 48 horas después de que la policía austríaca conectara su red nacional al sistema de información mundial de INTERPOL, un control rutinario de pasaportes dio lugar a la identificación y detención de un prófugo internacional buscado por Croacia.

En su discurso ante los delegados, Konrad Kogler, Director General de Seguridad Pública de Austria, afirmó que “el arma más eficaz para combatir la delincuencia transnacional y el terrorismo es el intercambio constante de información entre los servicios policiales”.

Meng Hongwei, Presidente de INTERPOL, declaró que ningún organismo encargado de la aplicación de la ley cuenta con los recursos necesarios para contrarrestar la gran variedad actual de amenazas difusas, ya que el mercado de la delincuencia nunca ha sido tan potente.

“A medida que nos acercamos al centenario de INTERPOL, esta organización se enfrenta a una oportunidad y un reto históricos”, añadió.

“Al enfrentarnos a los retos mundiales en materia de seguridad, hoy día y en los años venideros, tenemos la responsabilidad común de dar un salto cualitativo de cara al próximo siglo de existencia de nuestra organización, mediante la consolidación de las capacidades de las fuerzas del orden en todos los países miembros, el refuerzo de sus capacidades operativas, la ampliación de nuestra relevancia a escala mundial y el ejercicio de un liderazgo mayor en el dominio de la seguridad a escala mundial”, concluyó Meng Hongwei.

El Secretario General de INTERPOL, Jürgen Stock, señaló que la complejidad sin precedentes que caracteriza al panorama actual de la delincuencia y el terrorismo presenta grandes retos para las fuerzas del orden.

“El reciente ataque realizado a través de un programa informático de chantaje ha venido a demostrar una vez más las exigencias conflictivas que deben satisfacer las fuerzas del orden y los limitados recursos de los que disponen para ello”, añadió.

“Necesitamos aprovechar plenamente las ventajas que la tecnología nos ofrece y, en este sentido, resulta fundamental la cooperación con el sector privado. El intercambio de información a través de las redes policiales mundiales existentes supone que los países pueden conformar una red de seguridad más amplia capacitando a los agentes que trabajan en la primera línea, ya sea en las calles o desde una oficina, para ayudarles a detectar posibles peligros, tanto dentro como fuera de Internet”, concluyó el Secretario General.

Asimismo, se informará a los delegados sobre la reciente operación TRIGGER II de INTERPOL, ya que las armas de fuego ilícitas están relacionadas con distintos fenómenos delictivos, entre ellos los atentados terroristas.

En esta operación participaron más de 7 840 agentes de policía de 23 países y en solo 48 horas se intervinieron unas 320 armas de fuego -entre ellas un lanzacohetes y una ametralladora- y cerca de 20 000 municiones, además de granadas y explosivos.