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20 febrero 2014

Para combatir los delitos farmacológicos es necesaria una intensa colaboración, declara el jefe de INTERPOL

Las redes delictivas que se dedican a la falsificación de medicamentos no dudan en enriquecerse poniendo en grave peligro a los pacientes


CONCORD (Estados Unidos) – El establecimiento de una reglamentación mundial y la colaboración entre el sector privado y los organismos encargados de la aplicación de la ley son esenciales para detener el flujo de medicamentos falsos y falsificados, y combatir otros tipos de delitos farmacológicos, afirmó el Secretario General de INTERPOL, Ronald Noble, en el marco de una conferencia celebrada en la Facultad de Derecho de la Universidad de New Hampshire.

En el discurso de presentación pronunciado en un simposio sobre el problema mundial de la falsificación de fármacos, Ronald Noble hizo hincapié en los riesgos crecientes que plantean la fabricación, venta y distribución de medicamentos falsos o ilícitos, especialmente en países en desarrollo en los que a menudo el ciudadano medio no puede permitirse adquirir productos auténticos.

El máximo dirigente de INTERPOL señaló que las redes de delincuencia organizada transnacional que se dedican a la falsificación de medicamentos y productos farmacéuticos están tan focalizadas en la obtención de beneficios que pasan totalmente por alto los riesgos que su negocio representa para la salud de consumidores desprevenidos.  

“El reto diario que supone para INTERPOL ayudar a sus 190 países miembros a luchar contra la falsificación de productos médicos y los delitos farmacológicos resulta a veces abrumador, puesto que las oportunidades de que gozan los delincuentes para lucrarse con la venta de medicamentos o productos farmacéuticos falsos, falsificados o ilícitos son enormes”, declaró el Secretario General.

Ante esta situación, en 2013 INTERPOL firmó un acuerdo con un grupo de unas 30 empresas farmacéuticas que figuraban entre las más grandes del mundo en su ramo, para mejorar la colaboración entre los organismos encargados de la aplicación de la ley y el sector privado en el ámbito de la lucha contra los delitos farmacológicos.

“A pesar de los logros conseguidos, sabemos que los organismos encargados de la aplicación de la ley no pueden resolver en solitario el problema de la falsificación de productos médicos y de los delitos farmacológicos. Por consiguiente, debemos seguir forjando sólidas alianzas con los fabricantes de medicamentos, tanto de marca como genéricos”, declaró el jefe de INTERPOL.

Asimismo, destacó los resultados positivos de la colaboración entre los servicios de salud pública y de seguridad en el marco de la lucha contra los delitos farmacológicos, y citó la operación PANGEA, que se lleva a cabo anualmente a escala mundial y está dirigida contra la venta de medicamentos falsos e ilícitos en línea. En 2013, diversos servicios policiales y aduaneros, organismos reguladores en materia de fármacos y socios del sector privado de unos 100 países, así como varias organizaciones internacionales, participaron en la operación PANGEA VI, en la que se decomisaron 9 800 000 medicamentos potencialmente peligrosos, valorados en 41 millones de USD, y se clausuraron más de 13 700 sitios web ilícitos. 

No obstante, el Secretario General señaló que los grupos delictivos transnacionales responsables del tráfico de productos farmacéuticos ilícitos seguirán ejerciendo sus actividades, a menos que se establezca un sistema de regulación completo a escala mundial.

“Incluso en los casos en que existe una legislación nacional apropiada, resulta difícil aplicarla a escala transfronteriza, ya que los países pueden tener distintas legislaciones sobre medicamentos, o incluso no disponer de ninguna normativa al respecto”.

“Mientras no se armonicen las leyes y se subsanen las deficiencias de las distintas normativas y de su aplicación en todo el mundo, los delincuentes seguirán explotando esos puntos débiles”, añadió.

El Jefe de INTERPOL llamó la atención sobre el sistema I-Checkit, un proyecto piloto de INTERPOL que ayudará a los ciudadanos a verificar la autenticidad de los medicamentos y otros productos antes de adquirirlos, para lo cual solo tendrán que escanear el código del producto para su cotejo con la información proporcionada por el fabricante.

Ronald Noble explicó también que el dispositivo I-Checkit proporcionará a los ciudadanos “la capacidad de elegir y la libertad de saber si el producto que están comprando es auténtico”.

En este simposio, patrocinado por el Centro de Propiedad Intelectual Franklin Pierce de la Facultad de Derecho de la Universidad de New Hampshire y por Johnson & Johnson, se debatió sobre las perspectivas de la salud pública, los enfoques de los fabricantes y los asuntos jurídicos relacionados con los delitos farmacológicos.