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27 abril 2011 - Media release

La incapacidad de dar a conocer fotografías, huellas dactilares y datos de ADN de los terroristas afganos evadidos supone un riesgo para la seguridad mundial

LYON (Francia) – La evasión de una cárcel de Afganistán de cientos de presos peligrosos, entre ellos numerosos talibanes, ha vuelto a poner en evidencia un gran vacío en la seguridad mundial: las autoridades afganas no tienen la formación ni el material que hace falta para tomar fotografías, huellas dactilares y muestras de ADN de terroristas peligrosos, ni para almacenar los datos y consultarlos de modo que se puedan comunicar a otros países, ha advertido el jefe de INTERPOL.

La noche del 24 de abril los talibanes organizaron la fuga de cerca de 480 reclusos que se encontraban en la prisión de Sarposa, situada en Kandahar, la misma cárcel de la que en junio de 2008 se había producido una fuga en masa de cerca de 900 reclusos. INTERPOL no ha recibido todavía los datos de identificación de los presos fugados en 2008, por lo que no los ha podido transmitir a la comunidad policial mundial.

El Secretario General de INTERPOL, Ronald Noble, declaró que con los cientos de miles de millones de dólares que los países gastan todos los años en Afganistán, el hecho de que este país siga sin poder tomar, almacenar y dar a conocer datos policiales básicos como son las fotografías, huellas dactilares y muestras de ADN supone “un vacío inaceptable para la seguridad mundial”.

“Es alarmante que tres años después de producirse la mayor evasión de presos de la historia de Afganistán, en la que también se escaparon terroristas convictos, no haya datos que comunicar a la comunidad policial regional o mundial en caso de fuga de reclusos”, afirmó Ronald Noble.

“Hasta que no se ponga fin a este vacío manifiesto y grave en la lucha mundial contra el terrorismo ningún país podrá considerarse a salvo de delincuentes y terroristas, a quienes de este modo se brinda la oportunidad de viajar libremente a otros países sin ser descubiertos y emprender nuevas actividades terroristas”, advirtió el máximo responsable de INTERPOL. 

“En cuanto nuestra Oficina Central Nacional en Kabul confirmó la fuga, la sede de la Secretaría General de INTERPOL puso inmediatamente sobre aviso a los países vecinos, pero dado que la policía que trabaja sobre el terreno no dispone de datos de identificación fiables como fotografías, huellas dactilares o perfiles de ADN, su labor se ve fuertemente obstaculizada”, afirmó el Sr. Noble.

“En la reunión de ministros de Justicia y del Interior de los países del G8 celebrada en 2007, declaré que si un país no toma las medidas adecuadas a escala nacional cuando se produce una evasión de presos peligrosos, recibirá acerbas críticas y será acusado de negligencia, y no hay ninguna razón para que lo mismo deje de ser cierto a nivel internacional”, concluyó el Secretario General de INTERPOL.

En 2006 la Asamblea General de INTERPOL aprobó una resolución por la que subrayaba la necesidad de que los países miembros avisaran a la comunidad policial mundial de las evasiones de presuntos terroristas u otros delincuentes peligrosos.