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21 marzo 2007

La base de datos de INTERPOL sirve de ayuda para la detención de un prófugo internacional

Un delincuente italiano que estaba huido de la justicia tras su violenta evasión de la cárcel en 1981, ha sido capturado en Río de Janeiro. Dados sus antecedentes penales por agresiones, secuestro, homicidio y tenencia de armas y explosivos, estaba considerado un criminal peligroso.

Cesare Battisti fue detenido cuando acudía a una cita con un conocido, gracias a la cooperación entre las autoridades de Italia, Francia y Brasil. La consulta en las bases de datos de INTERPOL permitió a las autoridades brasileñas determinar la condición de prófugo de Battisti, verificando así una pista que las policías de Francia e Italia habían investigado conjuntamente.

Battisti es objeto de una notificación roja de INTERPOL publicada a petición de las autoridades italianas hace más de 20 años. El sistema de notificaciones de INTERPOL, herramienta esencial para la búsqueda de prófugos internacionales, permite a las fuerzas policiales intercambiar información fundamental sobre delincuentes internacionales. Las notificaciones, que contienen datos de identificación e información judicial, son reconocidas por muchos países como base de las detenciones preventivas.

La policía brasileña descubrió en el apartamento que Battisti ocupaba en Río de Janeiro dos pasaportes franceses falsificados, uno de ellos registrado en la base de datos de INTERPOL sobre documentos de viaje robados y perdidos. Esta base de datos contiene casi 14 millones de registros y todos los países miembros pueden acceder a ella a través de sus Oficinas Centrales Nacionales (OCN). Cada vez más países utilizan esta base de datos para impedir que ciertos viajeros, a menudo terroristas y otros delincuentes, utilicen tales documentos.

Ahora Battisti está detenido en Brasilia, capital del país. Las oficinas de INTERPOL están colaborando en el procedimiento de extradición.

Esta detención es un excelente ejemplo de cooperación policial internacional multilateral: de este modo INTERPOL, que con 186 países miembros es la organización policial internacional más grande del mundo, ha podido prestar ayuda utilizando sus bases de datos y su red de OCN repartidas por todo el planeta.