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23 octubre 2002 - Media release

Un narcotraficante de barrio puede darnos pistas sobre un terrorista que se encuentre en el otro extremo del planeta

En el siglo XXI la labor policial exige un enfoque mundial


La comunidad internacional se enfrenta a la amenaza del terrorismo en muchos frentes. Así han declarado los participantes en el debate sobre terrorismo celebrado con ocasión de la Asamblea General de INTERPOL, que consideran que los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 han hecho que la cooperación internacional en materia de aplicación de la ley sea ahora más importante que nunca. Pero también han destacado la falta de armonización entre las fuerzas policiales de los distintos países y la escasa puesta en práctica de las normas internacionales. Por ello, a su juicio, la lucha contra el terrorismo está fragmentada y no es todo lo eficaz que pudiera ser.

La 71a reunión de la Asamblea General de INTERPOL se celebra esta semana en Yaundé (Camerún), y cuenta con la asistencia de más de 450 jefes policiales que representan a 139 de los 181 países miembros de INTERPOL.

Según ha explicado a los asistentes Giuliano Zaccardelli, Comisario de la Real Policía Montada del Canadá, los atentados del 11 de septiembre sirvieron de catalizador para las fuerzas policiales de todo el mundo y pusieron de manifiesto que el único camino con posibilidades de futuro consiste en adoptar una perspectiva mundial. Zaccardelli considera que aún no se ha alcanzado el grado de integración necesaria para ejercer la labor policial en siglo XXI, pues el mundo sigue acechado por amenazas como el terrorismo internacional, la delincuencia organizada y el tráfico de drogas. Todos sabemos que un narcotraficante de barrio puede darnos pistas sobre un terrorista que se encuentre en el otro extremo del planeta.

Asimismo, Zaccardelli ha hecho un llamamiento para cambiar la mentalidad policial y redoblar los esfuerzos encaminados a implicar a los ciudadanos en esta tarea y ofrecer una mayor confianza a nuestras sociedades. Según ha afirmado, todos cantamos con la misma partitura; lo único que hace falta es un poco más de armonía y, en su opinión, INTERPOL podría hacer el papel de director de orquesta.

Agustín Díaz de Mera, Director General de la policía española, ha instado a los participantes en la Asamblea General a que propongan medios para mejorar la cooperación policial y luchar contra las infraestructuras económicas y políticas que sustentan las actividades terroristas.

Las palabras de Díaz de Mera han sido respaldadas por el Director de Investigación Criminal de Argel, Mohammed Issouli, quien ha declarado que es patente en todo el mundo un deseo de destrucción que ni las barreras morales ni las normas jurídicas pueden frenar. Issouli considera que el Centro de Mando y Coordinación de INTERPOL es la mejor solución para nuestras preocupaciones, pero para que este centro sea productivo se le debe suministrar información.

Mick Deats, Subdirector de la brigada británica de lucha contra la delincuencia de alta tecnología, ha hablado a los reunidos de la amenaza que plantea la ciberdelincuencia. A su parecer existe una relación directa entre la tensión política y los ataques cibernéticos, y es necesario armonizar las distintas legislaciones para abordar con eficacia este problema.