Carta abierta del Secretario General de INTERPOL
El peligro está en Al Qaeda, no en los inmigrantes |
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08 de julio de 2007
INTERPOL ha tomado la medida inusual de hacer pública una carta que se presentará al director del periódico británico Sunday Telegraph con la intención de corregir un engañoso titular en el que se afirma que el jefe de INTERPOL critica los controles a los inmigrantes (“INTERPOL boss criticises immigrant checks”) y el artículo al respecto que se publica en la edición de hoy, domingo 8 de julio. No podíamos dejar pasar una semana sin dejar constancia de nuestra opinión al respecto.
Muy señor mío:
Le escribo para expresarle mi discrepancia con el engañoso titular en el que se afirma que el jefe de INTERPOL critica los controles a los inmigrantes (“INTERPOL boss criticises immigrant checks”), y con la falsa impresión que transmite el correspondiente artículo, escrito a raíz de la extensa entrevista que concedí al Sunday Telegraph.
En dicha entrevista me referí a los flagrantes fallos existentes en materia de seguridad debidos a que los países no utilizan ni consultan sistemáticamente las bases de datos de alcance mundial cuando tratan de combatir el terrorismo o de proteger sus fronteras nacionales.
La entrevista me fue solicitada después de que publicara, la semana pasada, un artículo de opinión en el International Herald Tribune sobre una nueva estrategia antiterrorista
(“A New Anti-Terrorism Strategy”), en el que trataba las mismas ideas, aunque de forma más extensa, que las que traté en la entrevista concedida al Sunday Telegraph.
Como hijo de inmigrante y encargado de dirigir la lucha antiterrorista de INTERPOL desde el año 2000, considero decepcionante que un puñado de presuntos terroristas que casualmente son inmigrantes y practican la profesión médica haya ocasionado una aparente ola de histeria en torno a la amenaza que unos inmigrantes y médicos de procedencia extranjera pueden representar para cualquier país, y no quiero que ni a mí ni a INTERPOL nos asocien con esa ola de histeria.
Los grupos que la comunidad mundial debe combatir son Al Qaeda y los terroristas vinculados a esta agrupación e inspirados por ella, no los inmigrantes ni los médicos extranjeros.
Sigo creyendo firmemente que habiendo decenas de millones de visitantes extranjeros al año, millones de pasaportes declarados robados y una conexión clara entre los pasaportes robados y la actividad terrorista de Al Qaeda, ningún país debería asumir el riesgo de permitir que los viajeros crucen sus fronteras sin que sus pasaportes sean cotejados con la base de datos mundial de INTERPOL. El año pasado el Reino Unido recibió a 30 millones de visitantes, no 30 millones de solicitudes de inmigración.
Sin embargo, a fecha de hoy sólo unos pocos países (únicamente 17 de los 186 países miembros de INTERPOL) cotejan sistemáticamente los números de pasaporte de los viajeros que entran en su territorio con la base de datos de INTERPOL sobre documentos de viaje robados y perdidos, que cuenta con más de 15 millones de registros (de ellos, más de siete millones corresponden a pasaportes). Por otra parte, en todos los países se nos controla sistemáticamente el equipaje para ver si llevamos botellas de agua u otros líquidos. Da la impresión de que las prioridades están mal distribuidas.
Lo que representa el mayor peligro terrorista para todo el planeta no es que no se controle a los inmigrantes o a los médicos de procedencia extranjera, sino el hecho de que los pasaportes no se cotejan sistemáticamente con la base de datos mundial sobre pasaportes robados.
Asimismo, en la entrevista me referí a la necesidad de consultar las bases de datos mundiales antes de expedir cualquier tipo de visado. En particular, mencioné el reciente ejemplo de un ciudadano indio que había solicitado un visado para viajar a los Estados Unidos (no para inmigrar a ese país). La única manera que tenían las autoridades estadounidenses de saber que esa misma persona era objeto de una orden de detención expedida por Alemania en 1995 por asesinato era consultando las bases de datos mundiales de INTERPOL. ¿Por qué? La orden de detención por asesinato no había sido expedida ni el país del que esa persona era ciudadana ni el país de destino. Lamentablemente, pocos países consultan las bases de datos mundiales para comprobar nombres o huellas dactilares antes de expedir visados.
También dejé claro que el Reino Unido no ha compartido con INTERPOL su lista de terroristas vigilados. Hasta que ese hecho tenga lugar, cuando otro país miembro de INTERPOL consulte nuestra base de datos sobre cualquiera de las personas incluidas en dicha lista, INTERPOL tendrá que informarle de que son desconocidas, lo que significa que es probable que el Reino Unido pierda con ello una importante pista para sus investigaciones; el país que consulte a INTERPOL no obtendrá ninguna información o acaso datos incompletos; y las personas incluidas en la lista de terroristas vigilados del Reino Unido seguirán libres para planear y llevar a cabo nuevos atentados terroristas.
Por último, dejé constancia de mi opinión personal como Secretario General de INTERPOL de que los gobiernos del mundo entero están tratando la función que deben desempeñar los organismos encargados de la aplicación de la ley en la lucha contra el terrorismo a escala mundial como un problema que puede resolverse adecuadamente invirtiendo sólo unos cuantos millones de dólares al año, cuando en realidad se trata de un problema que exige un desembolso anual de miles de millones de dólares. Haría falta invertir más de mil millones de dólares al año y aumentar a raudales el personal, que se desplegaría a escala internacional a través de INTERPOL, para empezar a subsanar los importantes fallos de protección contra el terrorismo que actualmente existen en el mundo.
En mi opinión, dirigir nuestra lucha contra los inmigrantes y los médicos de procedencia extranjera o discriminarlos no contribuirá de modo significativo a mitigar la amenaza terrorista mundial.