Una perspectiva mundial Una nueva estrategia contra el terror
Por Ronald K. Noble
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International Herald Tribune
Martes, 3 de julio de 2007
LYON (Francia)
Tan sólo dos años después de los atentados perpetrados en julio de 2005 en Londres, los funcionarios de policía de todo el Reino Unido se encuentran una vez más ante una importante investigación sobre terrorismo.
En esta ocasión, la suerte y la esmerada labor de la unidad policial encargada de la desactivación de explosivos, junto con la aparente incompetencia de los terroristas, permitieron evitar un grave atentado.
Debemos felicitarnos de que no hubiera que lamentar la pérdida de vidas humanas ni lesiones importantes en Londres o Glasgow, pero, si tenemos que confiar en la suerte y la incompetencia de los terroristas para evitar más atentados, el futuro se nos antoja sombrío ya que nos enfrentamos a una implacable amenaza terrorista.
Por citar un ejemplo, al principio de esta semana, apenas tres días después de los fallidos atentados del Reino Unido, siete turistas españoles perdieron la vida en un acto terrorista cometido en Yemen.
Entre tanto, toda una serie de células terroristas de Al Qaeda entrenadas y curtidas en el combate abandonarán Irak una vez que esa 'guerra' haya finalizado. ¿Necesitamos, acaso, recordar la eficacia de los atentados que perpetran diariamente en Irak, asesinando y mutilando a montones de civiles inocentes, policías y miembros de las fuerzas de coalición?
Un último ejemplo: piensen en la violenta y mortífera reaparición de los talibanes en Afganistán. ¿No pensábamos hace sólo unos pocos años que ya habíamos ganado la 'guerra' contra los protectores de Al Qaeda?
Tal como señaló el nuevo Primer Ministro británico, Gordon Brown, a raíz de los recientes atentados frustrados, la amenaza terrorista es un fenómeno a largo plazo y de carácter sostenido.
Lord John Stevens, recién nombrado asesor del Primer Ministro británico en materia de terrorismo y actual presidente del Grupo Consultivo de INTERPOL sobre Estrategia , añadió que Al Qaeda ha trasladado las tácticas de Bagdad y Bali a las calles del Reino Unido, y que, por el momento, es de prever un empeoramiento de la situación.
Ante todas estas pruebas y certidumbres de que nos espera una larga y peligrosa lucha contra Al Qaeda, cabría esperar la adopción de unas valientes medidas para proteger las fronteras y a los ciudadanos contra tan graves peligros.
Pero a fecha de hoy, en julio de 2007, los terroristas pueden aún viajar a través de Europa y por otros continentes sin apenas temer que los datos de sus pasaportes sean cotejados con los que figuran en la única base de datos sobre documentos de viaje robados o perdidos que existe en el mundo y que cuenta con 15 millones de entradas.
INTERPOL y varios de sus países miembros han descubierto ya diversas redes organizadas que se dedican a transportar ilegalmente a ciudadanos iraquíes a través de Europa con destino a Estados Unidos. Los terroristas pueden aprovecharse (y sin duda se aprovecharán) de tales redes y del hecho de que las autoridades de los distintos países no efectúen un seguimiento sistemático de los miles de casos de personas descubiertas cada semana con tales documentos fraudulentos.
Pero esta no es la única laguna existente en las actividades antiterroristas que se llevan a cabo colectivamente en el mundo. Por increíble que parezca, todavía no se dispone de una base de datos mundial sobre terroristas convictos, ni existe un procedimiento establecido para informar a la policía de todo el mundo cuando un terrorista internacional se evade de un centro penitenciario.
Además, a pocos (por no decir a ninguno) de los miles de extranjeros detenidos y encarcelados en todos los países del mundo se les controlan las huellas dactilares cotejándolas con las almacenadas en las bases de datos de ámbito mundial, para comprobar su identidad o verificar si otros países los buscan o tienen conocimiento de ellos. Sin embargo, basta con tratar de introducir una botella de agua mineral en un avión para que lo paren a uno en seco.
Aunque la comunidad mundial es supuestamente consciente de que la voluntad y capacidad de Al Qaeda de atentar en el momento, el día y la ciudad que se le antoje requiere una respuesta permanente y coordinada a escala mundial, el hecho es que no hemos dedicado el tipo de recursos que serían precisos para satisfacer las necesidades de los organismos encargados de la aplicación de la ley, con miras a reducir de forma significativa tal peligro .
Ha llegado la hora de actuar con resolución. El mundo necesita un grupo especializado multinacional, multilingüe y fuerte dedicado a la lucha contra el terrorismo, que funcione 24 horas al día y 7 días a la semana, para descubrir nuevas carencias en las actividades antiterroristas conjuntas que se desarrollan a escala mundial e idear métodos prácticos para subsanarlas.
Dicho grupo especializado, con una plantilla de cientos de especialistas y analistas altamente cualificados procedentes de todos los rincones del mundo, podría proporcionar un apoyo mundial inmediato en materia de investigaciones, tanto antes, como en el transcurso y después de la comisión de atentados terroristas.
Sería triste, no cabe duda, si dentro de dos semanas, dos meses u otros dos años siguiéramos tratando de resolver los problemas de ayer y nos viéramos así obligados a condenar la forma en que los gobiernos extraen lecciones de los atentados terroristas, consumados o no.
El jefe de la policía antiterrorista de Londres, Peter Clarke, afirmó que la defensa de la capital empieza a menudo a muchos miles de kilómetros de distancia, una declaración con la que estoy totalmente de acuerdo, pero yo añadiría que dicha defensa debe comenzar desde ahora mismo.
Ronald K. Noble es Secretario General de INTERPOL.