Comunicado de prensa de INTERPOL
21 de noviembre de 2005 |
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Se inicia en Sudáfrica un taller de INTERPOL sobre bioterrorismo.
Los participantes instan a la colaboración de todos los organismos interesados para hacer frente a este peligro
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| El Presidente y el Secretario General de INTERPOL, Sres. Selebi (izquierda) y Noble (derecha), respectivamente, en la ceremonia de apertura del Taller Regional Africano sobre Prevención del Bioterrorismo, que se celebra en Ciudad del Cabo, junto con el Presidente del Grupo Rector de INTERPOL sobre Bioterrorismo, Sr. Abbott. |
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CIUDAD DEL CABO (Sudáfrica) – El lunes se inició en Sudáfrica el primer taller de INTERPOL sobre bioterrorismo. Los delegados participantes en el mismo hicieron un llamamiento para que en sus propios países se fomente un mayor reconocimiento del peligro que plantea el bioterrorismo y se prepare una respuesta para hacerle frente.
Más de 90 representantes de organismos encargados de la aplicación de la ley y especialistas de los ámbitos científico y jurídico procedentes de 41 países africanos asisten en Ciudad del Cabo a este encuentro de tres días de duración, primero de los tres talleres regionales que se propone organizar INTERPOL. Los otros dos se celebrarán en Singapur y en Chile en 2006.
Además de los debates con especialistas sobre cuestiones como la seguridad de los laboratorios y la identificación y evaluación del bioterrorismo, los participantes en el taller asistirán asimismo a una simulación de un grave atentado bioterrorista a fin de ilustrar la necesidad de que todas las partes interesadas traten este tipo de sucesos y actúen contra ellos a escala regional, nacional e internacional.
Jackie Selebi, Presidente de INTERPOL y Director de la Policía Surafricana, abrió el taller destacando la necesidad de cooperación y comunicación entre los diversos organismos interesados.
El Sr. Selebi declaró que las fuerzas policiales no pueden enfrentarse eficazmente al problema del bioterrorismo o al de la proliferación de armas biológicas sin establecer sólidas asociaciones con científicos, educadores y profesionales de la salud pública. La lucha contra el bioterrorismo, añadió, exige que colectivos no acostumbrados a trabajar juntos, aprendan un lenguaje y una manera de pensar comunes.
El Sr. Selebi señaló que el taller para la región africana tiene como objetivo reforzar la cooperación regional y permitir a todos los organismos interesados determinar inmediatamente quiénes son los socios adecuados y trabajar en estrecha colaboración con ellos en el momento apropiado, a fin de acordar una respuesta común frente a las armas biológicas y de paliar las consecuencias de este tipo de atentados.
El apoyo permanente dado por INTERPOL al desarrollo de programas nacionales para la prevención del bioterrorismo se puso nuevamente de manifiesto mediante el anuncio de un proyecto del tipo “formación de formadores”, que se pondrá en marcha en las Oficinas Centrales Nacionales de los 184 países miembros de la Organización.
El Secretario General de INTERPOL, Ronald Noble, explicó que las medidas defensivas contra atentados bioterroristas son poco conocidas y difíciles de aplicar, por lo que los organismos encargados de la aplicación de la ley tienen una tendencia natural a arrinconarlas para ocuparse de problemas “más urgentes” que les resultan más fáciles de tratar.
El Sr. Noble añadió que, por lo general, el apoyo político a los programas de seguridad y la financiación de los mismos suelen centrarse en ámbitos delictivos que afectan diariamente a los ciudadanos. Sin embargo, INTERPOL cree firmemente que los riesgos que plantea el bioterrorismo son tan trascendentales que las fuerzas policiales y los profesionales de la salud pública deben derribar los obstáculos que impiden una estrecha colaboración entre ellos a escala local, nacional e internacional.
El programa sobre lucha contra el bioterrorismo de INTERPOL se puso en marcha en 2004 tras una donación de casi un millón de dólares concedida por la Fundación Sloan, cuya sede se encuentra en los Estados Unidos.
En marzo de 2005 INTERPOL organizó la 1a Conferencia Mundial sobre Prevención del Bioterrorismo, a la que asistieron más de 500 representantes de 155 países, lo que hizo de ella la mayor reunión celebrada hasta la fecha de policías, altos funcionarios y especialistas.