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27 septiembre 2012 - Media release

Las redes de delincuencia organizada dedicadas a la tala ilícita obtienen hasta 100.000 millones de dólares al año, según revelan INTERPOL y el PNUMA en un informe conjunto

ROMA (Italia) – Se calcula que el tráfico de madera en manos de distintos grupos de delincuencia organizada mueve entre 30.000 y 100.000 millones de dólares estadounidenses al año, según un informe elaborado conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) e INTERPOL.

El informe de intervención rápida, titulado “Green Carbon: Black Trade” ("El carbono verde, un negocio negro" en inglés), indica que la tala ilegal ya representa entre el 15 y el 30% del comercio legítimo, y supone un gran obstáculo para la iniciativa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques (REDD, por sus siglas en inglés), que es uno de los principales instrumentos para estimular una mejor gestión del medio ambiente, el desarrollo sostenible, la creación de empleo y la reducción de emisiones de carbono.

Además de la participación cada vez mayor de la delincuencia organizada en este terreno, el informe hace hincapié en el aumento de otros tipos de delitos relacionados con la tala ilícita, tales como el asesinato, la corrupción, el fraude y el robo, lo que afecta especialmente a los indígenas que viven en los bosques.

“La financiación destinada a mejorar la gestión forestal brinda una gran oportunidad no solo para combatir el cambio climático, sino también para reducir la deforestación, mejorar el abastecimiento de agua, frenar la erosión del suelo y crear trabajos 'verdes' decentes de gestión de los recursos naturales”, declaró Achim Steiner, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA.

“Pero la tala ilícita puede socavar estos esfuerzos, ya que despoja a los países y comunidades de un futuro sostenible si las actividades ilícitas son más lucrativas que las legítimas que se pueden realizar en aplicación del programa REDD+”, añadió.

“El peligro que la delincuencia organizada supone para al medio ambiente exige una respuesta de las fuerzas del orden que sea internacional, firme, eficaz e innovadora para proteger los recursos naturales y luchar contra la corrupción y la violencia que acompañan a este tipo de delincuencia, que también puede afectar a la estabilidad y la seguridad de un país”, afirmó Ronald Noble, Secretario General de INTERPOL.

El informe destaca treinta métodos que utilizan los grupos de delincuencia organizada para obtener madera ilícita y "blanquearla", tales como la falsificación de permisos de tala, los sobornos para hacerse con permisos genuinos, la tala más allá de las concesiones legales asignadas y las maniobras de piratería informática en sitios web oficiales para conseguir o modificar permisos electrónicos. Otro tipo de defraudación consiste en vender madera de árboles silvestres como si proviniera de plantaciones –a menudo consiguiendo además subvenciones que el Estado concede a las plantaciones-.

INTERPOL y el PNUMA, a través del centro GRID Arendal de la agencia de la ONU, sito en Noruega, han creado un proyecto piloto para la aplicación de las leyes sobre conservación de los bosques denominado LEAF, que cuenta con financiación del organismo estatal noruego NORAD y está llamado a desarrollar un sistema internacional para combatir la delincuencia organizada en estrecha colaboración con destacadas entidades asociadas.

A fin de completar y ampliar esta labor, entre las principales recomendaciones presentadas en el informe –hecho público en la conferencia forestal mundial celebrada en Roma-, se encuentran las siguientes:

  • desarrollar un programa LEAF completo bajo los auspicios de INTERPOL y el PNUMA, en estrecha colaboración con el programa REDD+, el consorcio internacional para combatir los delitos contra la fauna y la flora silvestres ICCWC, y todas las entidades asociadas relevantes;
  • mejorar las capacidades operativas y de investigación de los países a través de formación en materia de delincuencia transnacional contra el medio ambiente;
  • fomentar las investigaciones sobre fraude fiscal, centrándose especialmente en las plantaciones y las fábricas.