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13 marzo 2009 - Media release

Brasil lleva a cabo una operación sin precedentes, respaldada por INTERPOL, para desarticular una red dedicada al tráfico de flora y fauna silvestres

RÍO DE JANEIRO (Brasil) – La mayor operación contra la caza y el tráfico ilícitos de flora y fauna silvestres jamás lanzada en Brasil, dirigida por la Policía Federal brasileña en cooperación con el Programa de INTERPOL sobre Delincuencia contra el Medio Ambiente, ha dado lugar hasta la fecha a la detención de 72 personas y el decomiso de miles de especímenes de flora y fauna silvestres conseguidos ilegalmente.

La operación OXOSSI  se puso en marcha el 11 de marzo. Se ha desplegado en nueve estados del país, ha contado con la participación de 450 policías federales, y en ella siguen trabajando varios equipos policiales sobre el terreno que continúan practicando nuevas detenciones y decomisos.

Hasta el momento ha conducido a la expedición de 102 órdenes de detención y la ejecución de 140 órdenes de registro, así como a la confiscación de más de 3.500 especímenes de flora y fauna silvestres.

Asimismo, a petición de las autoridades brasileñas, INTERPOL ha publicado sendas notificaciones rojas a nombre de seis personas.
El sistema mundial de comunicación policial protegida de INTERPOL, denominado I-24/7, y la capacidad de la Organización para facilitar la cooperación entre los organismos encargados de la aplicación de la ley de muchos países han demostrado ser de gran valor para los funcionarios brasileños que han realizado la investigación. La cooperación entre la Policía Federal brasileña y la Inspección checa del Medio Ambiente, que ha desempeñado un importante papel en la operación tras conocerse la presunta implicación de ciudadanos checos en este tráfico ilícito, fue facilitada por la Secretaría General de INTERPOL y por su Oficina Central Nacional en Praga.

Por otra parte, se envió a la Policía Federal brasileña a un agente de la Inspección checa del Medio Ambiente, quien llevó a cabo un importante trabajo de transcripción y evaluación de pruebas.

“La operación OXOSSI ha ayudado a convertir a los cazadores en presas, gracias a la estrecha cooperación entre las autoridades brasileñas, la Oficina Central Nacional de INTERPOL en Praga y la Secretaría General de INTERPOL”, ha declarado el Director General de la Policía Federal brasileña, Jorge Barbosa Pontes, asimismo Jefe de la Oficina Central Nacional de INTERPOL en Brasilia.

Dado que la investigación en curso ha puesto al descubierto una red de contrabando internacional dedicada al transporte de especies de fauna y flora silvestres desde Brasil a diversos países europeos, David Higgins, del Programa de INTERPOL sobre Delincuencia contra el Medio Ambiente, ha señalado que la operación ha demostrado que combatir la delincuencia contra el medio ambiente y la flora y la fauna silvestres es una preocupación no solo nacional, sino también internacional.

“La delincuencia contra el medio ambiente es claramente un problema internacional que exige la cooperación internacional de las fuerzas del orden. El éxito de la operación OXOSSI llevada a cabo en Brasil pone de manifiesto los resultados que se pueden obtener cuando se combate la delincuencia contra la flora y la fauna silvestres y contra el medio ambiente desde la primera línea en un esfuerzo internacional coordinado, utilizando las redes y recursos mundiales que están a disposición de los organismos encargados de la aplicación de la ley”, ha declarado el Sr. Higgins.

“Debemos esforzarnos para evitar que nuestra pasividad de hoy dé lugar a la pérdida de especies silvestres o de entornos naturales el día de mañana”, ha advertido el Sr. Higgins.

La Policía ha declarado que la banda estaba especializada en el tráfico de guacamayos azules, una especie muy amenazada que podría haber desaparecido de la vida salvaje en poco tiempo si las actividades de dicho grupo hubieran continuado. Los beneficios de este tráfico ilícito son muy elevados: un huevo de guacamayo azul puede valer hasta 3.000 EUR en el mercado europeo.

El Programa de INTERPOL sobre Delincuencia contra el Medio Ambiente se inició en 1992 y desde entonces se ha ampliado significativamente, y ha extendido sus ámbitos de actividad cooperando con numerosas agencias nacionales, internacionales y no gubernamentales de los 187 países miembros de la Organización.